Archivos para ‘Diseño Gráfico’

31 enero, 2011

Charlas de Diseño

Todos los viernes de febrero de 2011 a las 10:30 hs se realizarán en UADE (sede Lima 755, Buenos Aires) las “Charlas de diseño”, donde destacados profesores de las carreras de Diseño Multimedia y de Interacción, Diseño de Interiores y Diseño Gráfico de la Universidad analizarán las tendencias actuales del diseño, su potencial a futuro, su relación con el arte y la publicidad, además de compartir los ejemplos más creativos del diseño actual en el mundo.

La participación es libre y gratuita, sólo requiere inscripción previa escribiendo a disenio@uade.edu.ar

 

13 diciembre, 2010

Diez reglas para juzgar diseño gráfico

Este artículo posiblemente sea malo… o quizá sea bueno. Ahora bien… ¿qué criterio usaríamos para evaluarlo? ¿Nuestra experiencia? ¿Nuestro conocimiento literario? ¿Nuestro interés en el tema? ¿Quizá utilizaríamos como parámetro nuestra alta o baja expectativa con respecto al mismo?

En efecto, dependiendo del enfoque podríamos obtener distintas visiones sobre una misma realidad, quizás tantas como seres humanos existan, influyendo sobre la forma de comprender nuestro entorno y todo aquello que lo compone.

Hoy, donde la cultura visual se manifiesta cada vez más poderosa, el diseño gráfico no escapa a este principio y los nuevos lanzamientos son juzgados a partir de parámetros de valor diversos que, en muchos casos, no son valederos. Es que evaluar una pieza de diseño resulta, paradójicamente, tan simple como complejo. Simple, porque la superficialidad tienta y seduce para que utilicemos simplemente lo estético, lo tangible, como argumento. Complejo porque para hablar con idoneidad de un proyecto hay que saber leer entre líneas lo que subyace en él, y eso no sólo lo da el buen criterio.

¿Cómo establecer una opinión más certera dentro de esta problemática? ¿Cuáles son las reglas de oro que hay que considerar a la hora de evaluar una pieza de comunicación?

A continuación detallo diez puntos que no deben pasar desapercibidos y que, humildemente, no son más que conclusiones a las que he arribado luego de muchos años de experiencia.

1. No existe lo lindo y lo feo

El trabajo de un diseñador estratégico no consiste en generar siempre cosas bellas, impactantes o grandilocuentes sino que debe centrarse «siempre» en el cumplimiento de los objetivos comerciales del cliente. El comunicador visual es sólo un instrumento, un medio que utiliza la racionalidad objetiva para alcanzar la subjetividad emocional del target. Ni más, ni menos.

2. No se debe anular la historia subyacente de un diseño

A la hora de emitir un juicio sobre una pieza debemos conocer cuáles son sus antecedentes. Eso nos permitirá comprender la evolución de un lanzamiento y entender la estética lograda. Innovar no significa necesariamente «ignorar» y es por ello que existen en el mercado muchos desarrollos que, a pesar de no colocarse en la cima de la innovación, resultan ser un excelente ejemplo de respeto por la trayectoria de una marca y por el sentimiento de los consumidores hacia ella.

3. No se pueden ignorar los objetivos buscados

Como comenté al principio de este artículo, existe una equívoca tendencia hacia la valoración superficial de los proyectos de diseño, y esa relatividad surge como consecuencia de ignorar la raíz que origina un determinado layout. ¿Qué se buscó al rediseñar un packaging? ¿Cuál fue el motivo que impulsó un cambio radical? ¿La marca necesitaba volver a sus orígenes? ¿Existía un problema de identificación en el punto de venta que obligó a alterar la estructura compositiva? La sobrevaloración de las tendencias proyectuales globales y las comparaciones forzadas entre categorías, en ocasiones incompatibles, son algunos de los vicios que subyacen en muchas argumentaciones profesionales que, lamentablemente, llegan a destruir una pieza eficaz, solo por no alinearse al capricho general.

4. Siempre considerar las costumbres y culturas con las que el diseño debe interactuar

Aquellos que conocen la problemática del brand-packaging coincidirán conmigo en que ningún recurso estético debe aplicarse al azar, el sentido de los colores, de las formas, de las palabras varian de un continente a otro, de un pais a otro, de una povincia a otra y hasta… de una familia a otra. Acción y Reacción debe ser el lema. El diseño estratégico tiene que estar sometido a las leyes más estrictas de la oferta y la demanda, y para ello resulta básico comprender cual es esa demanda. No es para menos, los consumidores son portadores de una gran cantidad de sentimientos, emociones y valoraciones que se han hecho carne a través de mensajes conscientes o inconscientes provenientes de sus padres y de los padres de sus padres. Este bagaje cultural determinará si la propuesta proyectual será admitida o rechazada y poco pueden hacer los críticos para escaparse de esta ley básica. Un diseñador debe hablar con la boca del target, su razón básica consistirá en tomar el mensaje del cliente y traducirlo a un lenguaje pertinente, capaz de llegar de una manera focalizada, de generar un diálogo emocional sólido, específico, duradero pero, por sobre todo, auténtico.

5. Conocer las limitantes técnicas y legislaciones vigentes

A la hora de hablar de un diseño se deberá tomar en cuenta los requerimientos de implementación que la categoría, las leyes de un país o las características físicas del producto exigen. Factores como los sistemas de impresión, los tipos de materiales sobre los que puede ser aplicado un arte (y con ello aparecen temas fundamentales como absorción de tinta por parte del soporte, posibilidades de nitidez y brillo, toxicidad del material, etc), el nivel de desarrollo tecnológico local, la capacitación de las personas involucradas a lo largo del proceso, el cuidado en la supervisión, el adecuado trato en la posterior distribución, etc. son razones más que suficientes para generar, en las distintas estéticas, una desigualdad cualitativa. No es lo mismo crear una etiqueta de vino que un packaging para goma de mascar. No es lo mismo imprimir en offset sobre un papel extra blanco de alta calidad, que hacerlo en flexografía a 4 colores, sobre polietileno.

6. Las eventualidades contextuales y las reacciones estratégicas mandan

Las grandes empresas están siempre alerta a los movimientos del mercado. No todos los desarrollos tienen un proceso ordenado. Cuando un competidor amenaza con el lanzamiento de un producto innovador que atacará directamente la categoría, los equipos de marketing reaccionan rápidamente y buscan enfrentar la novedad con diferentes recursos, entre los que se encuentran el diseño de packaging. En este contexto de acción y vértigo, las prioridades se modifican, los factores estéticos resultan más funcionales que nunca y los layouts se transforman en portavoces de la estrategia defensiva. Al analizar un diseño es importante considerar esta situación. ¿Fue rápido? ¿Fue efectivo? ¡Fue excelente!

7. Considerar qué cantidad de fondos se pudieron destinar al servicio de la idea

La carencia de dinero genera una interesante dualidad: en algunos casos se convierte en una de las principales causas de degradación de un diseño, y en otros contribuye al surgimiento de soluciones creativas, donde la carencia de recursos se transforma en el principal guiño del layout. Ahora bien, aunque es verdad que existen diseñadores que han sabido (o han podido) explotar la falta de fondos, eso no ocurre en el común de los casos. No tiene que ver necesariamente con la incapacidad, sino con la influencia de muchos factores externos, entre los que se podría contar: el temor del cliente a incursionar en ideas rupturistas, la imposibilidad de implementar ideas innovadoras en grandes tirajes, la necesidad de ser directos para minimizar el riesgo de error en la decodificación del mensaje, etc. Al juzgar, entonces, se debería ser benigno y valorar el gran esfuerzo que deben hacer algunos diseñadores para arribar a soluciones dignas en condiciones adversas.

8.Evaluar el diseño desde los propios códigos de la categoría

No se puede pretender que un café luzca como un perfume o que una caja de cereal se vea como un jabón en polvo. Cada rubro ha establecido, con el correr del tiempo, un lenguaje propio que los consumidores interpretan rápidamente, y les ayuda a detectar de manera inmediata un producto en el punto de venta. Cuando se juzga un arte resulta fundamental enmarcarlo dentro de estas características. De ese modo, se entenderá mucho mejor el por qué de los estilos tipográficos, las imágenes utilizadas y hasta la forma misma del contenedor.<

9. Considerar el cumplimiento de los objetivos comerciales como parámetro de éxito.

¿Es correcto afirmar que un packaging exitoso está mal diseñado? ¿Podemos argumentar que un layout es inadecuado simplemente porque la convención dicta que lo lindo es sinónimo de creatividad? No. Mi experiencia me dice que si bien es indudable que la buena estética hace más efectivo un mensaje, eso no garantiza el logro comercial y mucho menos, llegar al corazón de los consumidores. Un packaging estratégico no es un elemento decorativo, no hablamos de trofeos con los que podemos presumir alegando lo hermoso que luce frente a los demás. Existen productos de estéticas cuestionables que se mantienen inalterables en el tiempo y, aún así, la gente los ama. Otros han retrocedido en sus códigos buscando eliminar su imagen de modernidad extrema por darse cuenta de que esa estrategia lo alejó de su target. Todos los puntos detallados en este artículo dan prueba de que la crítica sobre una pieza debe ser mucho más profunda e indisoluble de sus condicionamientos y, por sobre todo, de que los recursos deben apuntar fundamentalmente a la venta y desde ese ángulo, establecer lo que realmente es conveniente.

10. Ver más allá y comprender que el diseño analizado es el comienzo de algo mayor

Por último, es fundamental no quedarse con la primera impresión. Al observar una pieza debe entenderse que el packaging es la punta de lanza de múltiples mensajes y acciones posteriores. Un diseño correcto es aquel que ofrece elementos conceptuales y estéticos, capaces de sostener y nutrir la estrategia comercial por venir. Para evaluar un diseño a futuro, hay que comprender que existen dos puntos básicos que requieren ser contemplados: por un lado lo funcional, es decir, la capacidad que ofrecerá el layout para expandirse, abrirse a nuevas líneas y generar a través de posibles derivados una imagen de marca sólida y consistente. Por el otro, lo emocional, dicho de otro modo, cómo los elementos compositivos podrán despertar en su target un lazo afectivo sólido y duradero con el correr del tiempo.

Conclusión

Con este artículo he pretendido transformar los juicios de valor sobre las piezas de diseño. Mucha gente de marketing y diseñadores cuestionan desde el desconocimiento absoluto, degradando el fruto de meses, y hasta años, de trabajo. Juzgar es simple, hacerlo bien, no. Sólo basta entrar a páginas especializadas de Internet y observar los debates que surgen a partir de la publicación de cualquier nuevo lanzamiento. Si bien, existen opiniones criteriosas, muchas podrían definirse como simplistas, básicas y hasta en ocasiones degradantes. Quienes trabajamos de esta maravillosa disciplina nos podemos enriquecer con la crítica, pero para ser consideradas adecuadas, deberían apoyarse en argumentos válidos basados en lo concreto, en lo real. Es por ello que sólo el conocimiento certero de las causas subyacentes generará un campo más respetuoso, creará un espacio de debate más sano y constructivo. Pertinencia a la categoría y al target, decodificación óptima, transmisión eficaz de los objetivos planteados, éxito comercial, son algunos de los principales argumentos que un profesional de diseño comercial debería tener a la hora de opinar. Un packaging no tiene la obligación de ser siempre «moderno», «innovador», «rupturista». Los profesionales de la comunicación estratégica no tenemos la obligación de diseñar para la vanguardia pero sí de buscar, siempre, siempre, la efectividad.

Autor: Adrián Pierini.

20 noviembre, 2010

“Cómo ser un buen cliente (y hacer que los diseñadores lo amen)”

Esto es una transcripción de un pequeño manual de “Cómo ser un buen cliente (y hacer que los diseñadores lo amen)”. Como reza el pie de este pequeño manual: “Estos ejemplos vienen de la experiencia de otros diseñadores con sus clientes. No se preocupe que usted es PERFECTO!”

  1. Comprenda que NADA toma 5 minutos: o en otras palabras, todo lleva mucho tiempo. Mucho más, si pretende un gran diseño de nuestra parte.
  2. Trabajo extra significa pago extra: nosotros amamos lo que hacemos, pero tampoco la pavada. Así que si nos pide ir más allá de lo pactado (sea a último momento o no) no hay problema, pero entienda que nos tiene que pagara más, como lo haría con cualquier otro profesional.
  3. Tome una decisión: usted puede tomarse el tiempo necesario para decidir, pero una vez tomada comprométase con ella. Si DEBE cambiar su decisión una vez que ya comenzamos a trabajar, comprenda las consecuencias de ello.
  4. Háblenos de su problema de imagen, no de las posibles soluciones: créanos que ESE es nuestro trabajo y que sabemos cómo hacerlo.
  5. Díganos QUE le gustaría transmitir, no COMO transmitirlo: por ejemplo “Me gustaría una imagen pura, clara y limpia” es mejor definición que “Hacelo todo blanco”
  6. El buen diseño no está hecho por comités o juntas generales: está hecho por buenos diseñadores.
  7. Nunca sea duro con alguno de nuestros empleados (no es mi caso): ellos son nuestros empleados, no los suyos. Si tiene algún problema sobre algo, háganos saber de ello. Nosotros nos encargaremos del asunto.
  8. El respeto genera buenas relaciones: lo que hace que el trabajo diario se vuelva más ameno, divertido y motivador.
  9. Por el contrario, la falta de respeto genera malas relaciones o vibraciones: éstas pueden afectar a los diseñadores de manera inconsciente y hace menos espectacular y creativo su proyecto.
  10. Si usted propone una reunión a la hora del almuerzo: invite o sirva el almuerzo.
  11. Demuéstrenos su felicidad: “Gracias” o “Buen trabajo!” es una buena forma de demostrarlo. Nosotros nos esforzamos para hacer siempre el mejor diseño para usted, créalo!
  12. Pague el trabajo a tiempo: y si no puede, díganos si lo va a hacer en breve. Disfrutamos como artistas de nuestro trabajo, pero vivimos de esto.
  13. Esté sobrio en las reuniones: y si ha bebido algunas copas, comparta!
  14. Sepa lo que quiere: cuanto más claro sea lo que quiere, más fuerte y precisa será la solución.
  15. Es importante que entienda que si nos contrató, tiene que creer en nuestro trabajo: confíe en nosotros, nuestra experiencia y reputación.
4 octubre, 2010

Disponer de una marca sólida, conocida y reconocida. Clave para el éxito de su negocio.

Para hacer frente a los desafíos y oportunidades de nuestra época, la capacidad de las empresas para ganar visibilidad, una clara y decidida apuesta por la orientación al cliente, la constante creación de valor y la innovación continuada se han convertido en aspectos esenciales para sobrevivir y prosperar en un mercado híper competitivo como el actual.

Probablemente las empresas de menor dimensión son las que tienen que afrontar todos estos retos con un mayor grado de dificultad. Para estas empresas el marketing tiene que convertirse en un aliado esencial que contribuya a ganar competitividad

En un mundo híper competitivo

Probablemente, una de las transformaciones más importantes que se ha producido en el mundo de los negocios ha sido el espectacular incremento de la competencia. Este crecimiento se ha visto favorecido por un mercado cada vez más global, por la creciente incorporación de las nuevas tecnologías de la información y el conocimiento, y por el espíritu cada vez más emprendedor de las nuevas generaciones, especialmente de la llamada “clase creativa”.

Pero este no es el único desafío al que tienen que hacer frente las empresas, especialmente las de menor dimensión. Al mercado híper competitivo actual hay que sumar otros factores críticos que aumentan el grado de dificultad para competir con éxito, entre éstos destacan: el poder cada vez mayor de los clientes, la sobrecapacidad productiva, el creciente enfoque en la variable precios, la velocidad del cambio y un entorno mediático sobresaturado. Todas estas variables, y algunas más, configuran un campo de batalla extremadamente exigente al que las empresas tienen que hacer frente.

Marketing, with or without?

Para hacer frente a este escenario, una de las cuestiones estratégicas que debe plantearse una pequeña empresa es: ¿con o sin marketing?. Desde un punto de vista de gestión empresarial la respuesta es clara y contundente: marketing SI.

La razón es muy simple, en la actualidad no hay mejor receta para la sostenibilidad de un proyecto empresarial que contar con una marca conocida y reconocida, y una cartera de clientes fieles que, no sólo confíen en nuestra marca y compren repetidamente nuestros productos y servicios, sino que además hablen bien de ella. De ello depende, en gran medida, la capacidad de crecimiento y la salud de nuestra cuenta de resultados, aspectos esenciales para sobrevivir y prosperar.

Así, en la era de la abundancia, donde el poder se ha transferido de los que venden a los que compran, la orientación al cliente, la capacidad de captar su atención y  una clara y decidida apuesta por la creación de valor, ofreciéndoles la mejor experiencia, se han convertido en estrategias esenciales para sobrevivir y prosperar.

Una vez resuelta la primera cuestión, ahora llega el momento de plantear la siguiente: ¿Cuál es la mejor solución para que una pequeña empresa pueda invertir eficientemente sus recursos en el área de marketing? También aquí la respuesta desde el punto de vista del management actual es bastante clara, y se denomina outsourcing.

Outsourcing, una solución eficiente para las pequeñas empresas

Los procesos de externalización nacieron hace ya algunas décadas. Inicialmente, la externalización se produjo en los procesos de menor valor añadido como la limpieza, el mantenimiento y la seguridad. Posteriormente se fueron incorporando otros como la logística, la gestión de nóminas o los call centres.  Es en la actualidad cuando la externalización se está extendiendo a las áreas más estratégicas de una PYME, como el marketing o las finanzas. Una tendencia que la actual crisis no hace más que acelerar.

En España, a pesar de que la externalización en las PYMES en las áreas estratégicas está evolucionado bastante, aún nos queda un largo camino por recorrer si queremos alcanzar a los países anglosajones con una trayectoria mucho más larga en este tipo de procesos de gestión empresarial.

La actual crisis está acelerando los procesos de externalización de las pymes

Pero es sólo una cuestión de tiempo, todos los indicadores apuntan a que estos procesos de externalización en el área del marketing en las pequeñas empresas tienen un futuro con unas perspectivas muy prometedoras.

Así, según un estudio de Ernest & Young, en España el 77% de las empresas ya subcontratan alguna de sus actividades, con una clara tendencia al crecimiento de la externalización en las áreas de mayor valor añadido, más cercanas al epicentro de la toma de decisiones.

Outsourcing, mayor calidad, mejor coste

Las ventajas que una pequeña compañía puede obtener al externalizar su actividad de marketing se podrían resumir en esta simple frase: mayor calidad con un menor coste.

Así, una pequeña empresa puede disponer, por un “fee mensual” razonable y asumible para este tipo de organizaciones, de un equipo multidisciplinar de profesionales, con una gran experiencia, que trabajan en equipo para diseñar, implementar y gestionar sus proyectos de marketing.

Imagínese cuál sería el coste sólo en nóminas si una pequeña empresa quisiera disponer de un departamento interno formado, por ejemplo, por un experto en marketing, en diseño, en tecnología, en redes sociales y en comunicación. Sin duda, todo ello supondría un coste totalmente inviable para la práctica totalidad de este tipo de empresas.

Al mismo tiempo, el hecho de externalizar el departamento de marketing permite, además de reducir los costes a un nivel accesible para la empresa, convertirlos en variables, mejorando de esta forma la estructura de la cuenta de resultados gracias a la disminución de los costes fijos.

Otra ventaja remarcable es que en este tipo de empresas la dirección de marketing es asumida habitualmente por el gerente o el director comercial, sin duda directivos cuya variable “disponibilidad de tiempo” es muy escasa. El resultado es que la actividad de marketing puede quedar desatendida en muchas ocasiones, con el perjuicio subsiguiente para la buena marcha del negocio. Así, contar con un equipo externo permite que estos ejecutivos puedan focalizar su tiempo en el desarrollo de su actividad principal, sin por ello desatender los proyectos de marketing de la compañía.

Partners, marketing 360º y tecnología

Por último, entramos en la fase de elegir entre las diferentes opciones. Aquí es importante tener en cuenta diferentes consideraciones que nos ayudarán a tomar la decisión correcta. Estas son, en nuestra opinión, los tres principales criterios que tendremos que tener valorar en el proceso de selección de la empresa a la cual confiaremos el área de marketing de nuestra compañía.

1) Mejor un partner que un proveedor tradicional

Uno de los cambios que también está viviendo el management es la sustitución de la figura del tradicional proveedor por la más reciente de partner. Así, es esencial buscar un compañero de viaje, que se comprometa proactivamente en la consecución de los objetivos empresariales a corto, medio y largo plazo, implicándose de forma activa en la operativa diaria de la empresa.

Generalmente el buen funcionamiento de este tipo de relaciones interdependientes se basan en la confianza mutua, la colaboración y el trabajo en equipo.

2) Un enfoque de marketing actual y 360º

Es esencial que este partner además sea una empresa especializada en marketing, que es una ciencia que abarca mucho más que el simple diseño de una campaña de publicidad tradicional, y que disponga, al mismo tiempo, de la capacidad de dar una respuesta global a las necesidades de marketing de los clientes, incluyendo las siguientes áreas: consultoría, diseño y creatividad, project Management,  gestión de contenidos y soluciones tecnológicas. De esta forma, se consigue agrupar y gestionar todas estas necesidades en un único proveedor, consiguiendo con ello importantes ahorros en costes y tiempo.

Por otra parte, es importante asociarse con un partner que proporcione soluciones orientadas hacia el nuevo marketing, ya que de no ser así se corre un alto riesgo de no alinearse con los intereses y necesidades actuales de los clientes.

3) La tecnología es un aspecto esencial

En la actualidad, las empresas compiten en el ámbito del conocimiento, que se ha convertido en un factor clave de la competitividad de empresas y organizaciones. Es, en este sentido, donde las soluciones tecnológicas adquieren un protagonismo en el desarrollo de nuestra actividad de marketing, convirtiéndose en una herramienta esencial para su desarrollo, independientemente del tamaño de la empresa. En cierta manera, podríamos distinguir entre las empresas que apuestan por la tecnología y aquellas que se quedan en el camino.

Así, es de vital importancia que el partner elegido disponga de las soluciones tecnológicas adecuadas que contribuyan a la puesta en marcha, gestión y seguimiento de sus proyectos de marketing y, todo ello, de una forma eficaz y económica.

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22 septiembre, 2010

Landing pages: 10 puntos clave para la generación de leads

No importa si nuestro cliente tiene o no un web site “oficial”. Si queremos conseguir leads debemos crear una landing page con los elementos que el usuario espera encontrar. Tanto si su “aterrizaje” proviene de una acción de e-mailing, de SEM, o de SEO, el contenido y el mensaje de la landing page deben ser particulares para cada uno de los casos, es decir, para cada usuario en función de su perfil. En este sentido, el uso de landing pages permite modificar y optimizar el contenido de forma muy rápida y flexible ofreciendo así un óptimo margen de adecuación a las necesidades de cada usuario.

1. Adecuar la gráfica y el lenguaje al tipo de público al que va dirigido. Debido a que siempre podemos segmentar nuestro tráfico, siempre sabremos si nuestro producto atrae más a hombres que a mujeres, a personas jóvenes o adultas. Por tanto, la gráfica de las landing pages no será igual para un público de 20 a 25 años, estudiantes, que para uno entre 45 y 50 años, profesionales. De la misma forma, no debemos olvidar que la gráfica y el lenguaje también deben adecuarse al cliente y al producto que se trate.

2. Formulario sencillo, atractivo y a la vista. En cualquier acción de marketing hay que tener claro hacia dónde queremos encausar al usuario. Así, nos interesa que complete los datos del formulario y por tanto es necesario ponérselo fácil. En este sentido, el formulario siempre debe estar a la vista y a ser posible mostrándose en el primer pantallazo de la landing page. Es importante tener en cuenta que la calidad de los registros dependerá de la cantidad de campos a completar. Tenemos que valorar qué opción es la que más nos interesa. Cuantos más campos, más información obtendremos y en consecuencia contaremos con registros más cualificados, pero dispondremos de menos cantidad.

La experiencia nos demuestra que reducir el número de campos en un formulario funciona. Contamos con varios casos de éxito en este sentido. En uno de ellos iniciamos la campaña con un formulario de 11 campos; más tarde lo redujimos a 6 y de esta forma conseguimos mejorar la conversión un 43%. Y si además tenemos un poco de vista, la jugada aun puede ser mejor: le entregamos 8 datos al cliente provenientes del usuario, pero éste sólo completó 6. ¿Magia? No exactamente… El código postal se transformó en localidad y provincia.

3. La llamada a la acción o click-to-action debe ser lo más clara posible. Es muy aconsejable que tenga apariencia de botón y que emita mensajes como: “regístrate aquí” o “solicita información”. Si se trata del botón más importante de la landing habrá que reforzarlo cromáticamente. Efectos 3D, degradados, luces, sombras, bordes, todos son recursos válidos para llamar la atención del usuario.

Del mismo modo es relevante “no” dar aspecto de botón a todo aquello que no producirá una acción. No hay nada más frustrante para el usuario que pulsar algo que “no hace nada”. La consecuencia es la desconfianza y el desconcierto, factores que provocarán que el usuario cierre el navegador, siendo la consecuencia que perdamos el lead.

4. Generar confianza en el usuario. Es importante que el usuario se sienta arropado y seguro. En este sentido tenemos que aprovechar todas las oportunidades que tengamos a nuestro alcance para conseguir este objetivo. Por un lado, si nuestra acción es sobre una marca conocida es recomendable mostrarla, hacerla muy visible. Por otro lado, si contamos con certificaciones o estamos avalados por algún organismo de prestigio, también debe comunicarse y resaltarse.

5. Navegación amistosa. Hay que tener especial cuidado con links rotos, descuadres del diseño o navegaciones confusas. Cuando el usuario se plantea preguntas como ¿Habré hecho algo mal y por eso mi click no provoca una reacción?, ¿Está roto el link?, ¿No funciona bien el navegador? es que algo no hemos ajustado adecuadamente. Ésto desconcierta al usuario, genera desconfianza y en la mayoría de los casos provoca la pérdida de leads.

6. Establecer un orden de lectura coherente: título, subtítulo, contenido y formulario, teniendo en cuenta que el usuario empezará a leer de arriba hacia abajo y de izquierda a derecha.
Debemos ubicar en el primer pantallazo de la landing (evitando el scroll vertical), la información más importante ya que es muy importante que el usuario vea de primera mano, el formulario. Y sobre todo, es crucial evitar el scroll horizontal.

7. Revisar el diseño en todos los navegadores. Más allá de que nos encante Firefox o Chrome, la realidad y lo que las estadísticas afirman es que el navegador más utilizado sigue siendo Explorer. Lo que aparece divino en cualquiera de los dos primeros, puede llegar a ser un completo desastre en Explorer o incluso, por una etiqueta de código mal cerrada, puede aparecer una hermosa página en blanco.

8. Uso adecuado del color. No por diseñar una landing page que parezca un arco iris, llamaremos la atención del usuario, si no que más bien lo asustaremos… Una buena técnica es escoger un color predominante para la imagen principal y buscar dos o como mucho tres colores complementarios.

9. Fácilmente modificables. Es básico que las landing pages sean de modificación fácil ya que, como hemos citado anteriormente, deben actualizarse constantemente en función de las características y necesidades de los usuarios. En este sentido es elemental poder cambiar un mensaje, un color, un detalle de diseño, elementos que pueden ser cruciales a la hora de generar leads, de manera rápida y efectiva, evitando emplear horas y horas.

10. Ser creativo sin distraer. Hay que llamar la atención del usuario, por supuesto, pero no distraerlo. Existe un abismo entre el aburrimiento y la distracción, ambos extremos pueden provocar la pérdida de leads. Así que, sin extravagancias, por medio de la creatividad, tenemos que lograr situarnos en términos de equilibrio, consiguiendo que el usuario se registre. Para ello debemos ser claros, realizar test, mostrar las ventajas del producto, los aspectos principales y el click-to-action.

Fuente: Puro Marketing

16 septiembre, 2010

Innovación y Diseño, claves para seducir al consumidor del siglo XXI

El reconocido diseñador argentino Adrián Pierini expone a través de este artículo el perfil del consumidor en el nuevo siglo, y cómo las empresas establecen pautas estéticas y conceptuales precisas para sus nuevos lanzamientos como un modo de responder eficazmente a una demanda transformad.

La realidad cambia día a día, los gustos se diversifican y la mirada sobre todo aquello que el hombre desea evoluciona.

Factores culturales, sociales y, por qué no, contextos económicos fluctuantes han afectado sensiblemente, y desde siempre, la percepción de los consumidores sobre lo que necesitan o sobre lo que creen necesitar. En efecto, la percepción sobre los objetos no puede separarse de la historia transcurrida y del contexto en el cual se mueve. El ayer y el hoy se conjugan para establecer los parámetros de valoración y de preferencia.

El siglo XXI recibe a un consumidor muy particular. Es una extraña mezcla de ser exigente, expectante por la novedad, autocomplaciente, egocéntrico, sensible y deseoso de poder proyectar a través de sus pertenencias, la forma de entender la vida misma.

Muchos aspectos de esta combinación genealógica no deberían sorprender, ya que desde el comienzo mismo de los tiempos, la humanidad utilizó los objetos como portadores de sentido y, si bien podríamos afirmar que esa misma característica continúa en el siglo XXI, basta con observar la realidad circundante para poder conjeturar que se va consolidando un fuerte perfil orientado hacia el consumo extremo que, a mi juicio, no es más que la manifestación más clara del deseo del hombre por reafirmar su posición en el mundo: “Yo soy esta imagen que ven. Mi ropa, mis lentes, mi auto y hasta mi perfume les dirán todo sobre mí”

Esta forma de expresarse de los consumidores del nuevo siglo, surge paradójicamente en una época de grandes avances tecnológicos, tanto en materia de comunicación como en manejo de información. Un mundo que se anuncia cada vez más integrado, en realidad es víctima de un fuerte aislamiento social, reduciendo el contacto entre el hombre y el universo circundante al lenguaje visual, priorizando lo intangible por sobre “lo presencial o tangible”.

Ahora bien, toda esta introducción sobre la conducta consumista y de apariencia que caracteriza al hombre actual intenta dar un marco que permita entender el por qué de las nuevas estrategias comerciales corporativas.

Lo que antes era función hoy se vuelve ilusión, lo que siglo atrás era decoración hoy se vuelve manifestación concreta de la realidad social; los objetos pasaron de ser el medio a través del cual las personas se comunican, a transformarse en la comunicación misma.

Las empresas han transformado su visión sobre el mercado, han entendido este nuevo contexto macro económico y han puesto en el diseño uno de sus principales puntos de ataque. La imagen se vuelve protagonista en la nueva generación de consumidores, por lo que no debe extrañar que la estética alcance un lugar invaluable a la hora de estimular el consumo.

Dentro de esta insinuante realidad, intentaré establecer algunas claves básicas sobre lo que parecería ser la tendencia a la que apuntan los nuevos productos.

1. Lo Nuevo, si original, dos veces bueno:

El nuevo siglo coloca a la innovación dentro de sus pilares principales, la búsqueda de originalidad y de nuevos caminos que permitan redescubrir lo existente, y la capacidad de dar respuesta a un consumidor ávido de novedad deben ser premisas básicas en el planteo de todo nuevo lanzamiento.
2. La explotación de lo emocional aporta sentido a lo obvio.

Los productos bajo la consigna de la innovación son redescubiertos y expuestos a través de su lado sensorial. Es curioso pero, en este nuevo siglo, el diseño de un packaging debe lograr el justo equilibrio entre la eficacia necesaria para tornar la propuesta creíble y el valor emotivo que producirá el impulso de compra. El nuevo consumidor no se conformará con un buen sabor o con una limpieza más profunda si no le prometen, a modo de combo, un mundo de sensaciones por descubrir o la felicidad instantánea en cada bocado.
3. El producto tiene que llegar a los sentidos pero tiene que servir, además, para establecer un vínculo con mi entorno.

Status, nivel cultural, nivel económico, gustos. El diseño tiene que hablar del consumidor y establecer desde lo visual aquellos aspectos positivos que lo definirán como un ser especial frente a los demás. El packaging se volverá un arma de seducción aún después de haber cumplido su rol primario de venta.
4. La especificidad como sinónimo de evolución, racionalidad y eficacia.

El consumidor de la nueva era se mueve en un entorno de alta tecnología. Si bien no siempre accede a ella, anhela poder alcanzarla y disfruta tanto de su lucimiento como de su utilización. Los productos deben tomar este mensaje e ir poco a poco clarificando su oferta, buscando un lugar preciso en el mercado que reemplace los valores genéricos por atributos bien definidos.
La especificidad es vista por el target como portadora de especialidad, vanguardia y alta eficacia (tecnológica), lo que se traducirá en mayor calidad y preferencia.
5. El costo extra es preferido si el beneficio es extra.

El mercado poco a poco va priorizando la calidad por sobre el precio. Muchos productos actúan como indulgencias (reconocimientos merecidos frente al sacrificio cotidiano) o como indicador de nivel socioeconómico frente a mis pares, por lo que es importante prestarle especial atención a todo aquello que “vestirá” al producto. Un packaging atractivo y un diseño correcto e impactante sumará valor a la oferta.
6. La globalidad del mensaje potenciará las opciones de venta.

El nuevo siglo se caracteriza por la consolidación del “concepto global”. Cada vez son más las estrategias que consideran al mundo como su objetivo final. Impulsar los nuevos desarrollos a partir de una visión abarcadora, permitirá aumentar la capacidad de oferta y maximizar el éxito comercial. La calidad del diseño, del tono del mensaje y de la originalidad de la propuesta serán determinantes para poder conquistar los mercados internacionales.

Estas 6 claves son sólo algunas de las consideraciones que todo lanzamiento que pretenda ser exitoso debería implementar; hacerlo le permitirá estar a la altura de las tendencias de consumo del nuevo siglo y prepararlo para los importantes cambios que se avecinan. La creciente capacidad y velocidad de decodificación del target y los avances tecnológicos en materia de producción, envasado y packaging anuncian un futuro aún más sorprendente. La posición que cada empresa decida tomar frente a esta nueva realidad será determinante para su subsistencia en el nuevo escenario mundial. Su capacidad para comprender que las estrategias comerciales tradicionales están resultando obsoletas y observar que la innovación y el diseño con mayúsculas se están convirtiendo en los principales impulsores del crecimiento en el siglo XXI, marcarán la diferencia entre convertirse en vanguardistas o concluir sumergidas en el estancamiento.

Fuente: Puro Marketing

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